El primer equipo femenino no consiguió entrar bien en el partido y, en el minuto 3, una jugada desafortunada marcó el inicio cuesta arriba: un despeje de Nahia rebotó en la delantera zumaiarra y terminó en el 1–0.


Al igual que ocurrió en Basauri, el gol encajado sirvió para despertar al equipo, que a partir de ese momento firmó sus mejores minutos. Las nuestras consiguieron generar hasta tres ocasiones claras para lograr el empate, pero sin acierto. Con buenas sensaciones pese al resultado, el encuentro llegó al descanso con 1–0 y la sensación de que, haciendo bien las cosas, era posible sumar algún punto.


La segunda parte tampoco comenzó de la mejor manera. El Zumaiako, que ya había avisado con un disparo al palo, amplió su ventaja con un lanzamiento de falta lateral que supuso el 2–0 definitivo. A partir de ahí el equipo de Morales lo intentó, generó nuevas aproximaciones al área rival, pero no tuvo éxito para recortar distancias ni para cambiar el rumbo del partido.


No fue un buen encuentro para las nuestras, que no pudieron desplegar su juego habitual ni mostrarse finas en los momentos decisivos. Aun así, el grupo ya mira hacia adelante y piensa en el duelo del fin de semana frente al Sestao River. Pena, pero seguimos arriba y, sobre todo, seguimos más vivas que nunca.