
Mala tarde en la oficina para nuestro primer equipo masculino que no tuvo más remedio que asumir la derrota, después de unas cuantas semanas encadenando victorias de manera brillante. Enfrente un A.D. San Juan que venía en horas bajas y con necesidad de puntuar, se mostró tremendamente competitivo tal y como nos tiene acostumbrados por estos lares.
Le costó desde el primer momento entrar al equipo en el encuentro, donde los navarros se mostraban contundentes, claros, agresivos y mejores en todos los sentidos. Si bien es cierto que los celestes gozaron de una buena aproximación al área, los pamploneses que ayer vestían de rojo se adelantaron con total justicia en el marcador por medio de una pena máxima para el minuto treinta y dos de contienda sin poder reaccionar los locales y enfilando, cabizbajos pero con infinitas ganas de cambiar la dinámica, el camino a las casetas de Berio.
No estuvo nada cerca esa respuesta esperada, ya que el A.D. San Juan gozó de muy buenas opciones de aumentar la ventaja, quedando los nuestros muy tocados ante el asedio rival y sin poder hacer frente a lo que estaba pasando. No obstante, el equipo quiso seguir buscando con insistencia ese efecto que les metiese de lleno en el partido hasta que los rojos en el minuto cincuenta y tres aprovecharon en una acción algo rocambolesca para perforar las redes y poner un 0-2 que ponía el encuentro tremendamente complicado.
Sin perder la cara y ya con toda la carne en el asador, prácticamente en el último minuto de partido un testarazo de Enaitz acortó distancias para dejar a la postre el definitivo y final 1 – 2. Partido para corregir, aprender, creer, confiar y seguir trabajando duro ya que la competición no espera a nadie y el nivel de exigencia está muy alto siempre. Sigamos, hay que creer para seguir creando.
Mala tarde en la oficina.

