Nos atiende con mucha amabilidad un futbolista que se le ve feliz; Alex Petxarroman (Donostia, 1997) es un tipo cercano, trabajador y humilde. Realizó sus primeros pasos en el Antiguoko, club del que guarda un especial cariño; a partir de ahí, los diferentes pasos que ha dado le han servido para llegar al fútbol profesional, militando actualmente en el Andorra F.C. de la Liga Hypermotion.


  ¿Qué tal te encuentras actualmente?

La verdad es que me encuentro muy bien. Es mi segundo año en el club, en Andorra, y la verdad es que desde el principio me he sentido como en casa, muy a gusto con el modelo de juego. Además, a diferencia de la temporada anterior, esta campaña me están respetando las lesiones y por ello estoy disfrutando muchísimo, contando con minutos y teniendo participación.


¿Y cómo se encuentra el grupo?

Empezamos muy bien la temporada, con tres victorias seguidas y sumando 9 puntos de 9 posibles; sin embargo, hemos pasado una racha mala en cuanto a resultados y también, en parte, en cuanto a juego. A pesar de ello, el equipo se ha recompuesto y estas últimas semanas estamos volviendo a tener buenas sensaciones y esperemos seguir por el mismo camino.


Al fin y al cabo, esta temporada se ha incorporado mucha gente nueva, unos 12 jugadores. Ese cambio requiere de paciencia ya que el nuestro es un estilo de juego complejo, requiere de un proceso importante de adaptación y estamos en ese proceso todavía. Aún y todo, hay gente joven, con mucho nivel y que le gusta el modelo de juego, y estamos convencidos de que partiendo de ahí iremos mejorando cada semana. 


¿Qué nos dices de LaLiga Hypermotion?

Sólo hace falta ver la clasificación para comprobar que se trata de una liga con mucha igualdad, donde cuesta un mundo ganar cada partido, y sobre todo los de fuera de casa. Los equipos tienen las ideas muy claras y los rivales son muy duros; diría, además, que cada año está compuesto por equipos más “grandes” (Espanyol, Zaragoza, Valladolid, etc.). Por otro lado, destacaría que por la cantidad de equipos que componen la competición, el desarrollo de la misma se hace larga, más si cabe en caso de los equipos que jueguen el play-off de ascenso. Por lo tanto, hay que afrontarlo con una exigencia tremenda y una mentalidad muy fuerte.


¿Cómo se vive el fútbol en Andorra? ¿Y fuera de ahí, como definirías la vida de allí?

En cuanto al ambiente “futbolero”, hay que tener en cuenta que apenas existe afición hacia el fútbol en Andorra; aún así, a pesar de esa tradición, la cantidad de aficionados que siguen al equipo y asisten al Estadi Nacional va in crescendo, puesto que el equipo lleva unos últimos años con excelentes resultados y actualmente se encuentra en el fútbol profesional y eso, quieras o no, siempre atrae a gente. Por lo tanto, el contexto es diferente y obviamente no tiene nada que ver con lo que es el fútbol en el País Vasco, pero nosotros también trabajamos para dar alegrías a todos aquellos que nos animan cada semana.

La vida de aquí lo resumiría en el concepto de la tranquilidad. Hay un ambiente sano y, como he dicho, muy tranquilo; así pues, para la gente joven es un sitio con pocas “distracciones”, factor que favorece el centrarse en tu profesión. Es verdad que ahora llega el frío y que hay días y semanas que se hacen duras. Al final yo soy más de playa que de montaña pero también le he cogido gusto y no tengo ninguna queja, la verdad, y a ver si van bien las cosas y me puedo quedar aquí varios años más. 


¿Cómo es tu día a día en el Andorra?

También te puedo resumir desde la tranquilidad. Me despierto bien temprano, saco a mi perro a pasear, desayuno, entreno y como con los del equipo. Vuelvo a casa a descansar, cosa que me gusta hacer mucho y a la tarde vuelvo a pasear al perro y también aprovecho, a veces, para tomar algo con algún amigo o compañero. Me gusta bastante estar en casa y suelo pasar ahí bastante tiempo quitando las semanas en las que toque viajar, ya que como visitante toca ir bastante lejos casi siempre.


¿Qué recuerdos tienes de tu época de jugador del Antiguoko?

Es una etapa que lo recuerdo con mucho cariño; es más, todavía mantengo amistades de aquellos tiempos. Desde que llegue en etapa benjamín, siendo un niño , todo me fue genial con los entrenadores, compañeros y trabajadores; por ejemplo, coincidí y tengo muy buenos recuerdos de Beñat San José, que actualmente está entrenando en Bolivia y me hizo capitán. En definitiva, es un club que me  arropó desde que llegué y fueron años verdaderamente bonitos.

Como anécdota, tuve la suerte jugar en Anoeta (diría que en infantiles) para ganar la Donosti Cup en una tanda de penaltis donde pude marcar gol. Aparte de ello, mis dos hermanos también jugaron en el Antiguoko y en casa se le guarda mucho cariño al club, puesto que los tres tenemos solo palabras de gratitud y agradecimiento hacia él.


¿Sigues la actualidad celeste?

Siempre que he estado en Donosti he podido comprobar que el Antiguoko ha seguido compitiendo a muy alto nivel y eso es fruto del trabajo que se hace día a día en Berio. Actualmente, no viviendo en Donosti cuesta más seguir in situ las categorías en la que se encuentra el club, pero tengo amigos entrenando dentro del club y estoy al tanto de del desarrollo de la competición de diferentes equipos. El año pasado se pudo disfrutar de un partidazo de la Copa del Rey Juvenil en Berio y esperemos que este año también se consiga ya que el equipo va por muy buen camino.