El primer equipo femenino, dirigido por Endika Morales, está firmando una temporada memorable en la División de Honor guipuzcoana. Este curso supone la continuidad y reafirmación del gran trabajo que se realizó el curso pasado, donde el equipo rozó el ascenso en una tanda de penaltis que dejó un sabor agrio. Lejos de hundirse, el grupo mostró su grandeza al levantarse, reconstruirse y seguir creyendo en el proyecto desde la unión y la confianza en su identidad.

Los resultados de esta temporada hablan por sí solos: 10 victorias, 2 empates y una única derrota. Este balance espectacular es el reflejo de un equipo que derrocha seguridad en todas las líneas, combinando talento, trabajo y una fortaleza mental encomiable. Cada partido es una exhibición de compromiso colectivo y ganas de superarse.


No obstante, este éxito no llega solo. Sabemos que queda mucho por recorrer. Aún no hemos cerrado la primera vuelta, y la categoría exige mantener los pies en el suelo. Con paciencia, trabajo y humildad, afrontaremos los retos que están por venir. Pero si algo ha quedado claro es que este equipo tiene las armas, la ambición y la calidad necesarias para luchar por ese premio tan deseado y merecido.


Sigamos creyendo en nosotras mismas, trabajando codo a codo y afrontando cada partido como una oportunidad para crecer. Cada victoria, cada gol, cada esfuerzo es un paso más hacia nuestro objetivo. Con paciencia, pero también con la ilusión intacta, construyamos juntas este camino que nos está llevando a vivir algo muy especial.

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